Últimamente estoy en plan repostera, jugando a las comiditas en la cocina...mezclando azúcar, mantequilla, harina, leche, dejando la masa reposar...es como mi vida, que esta algo movida...un vaso de azúcar, un vaso de harina y no remover con cuchara de madera dejarlo reposar...
Un día me levanto y me pongo a pensar en todas las circunstancias que estoy viviendo últimamente.
Que si hoy me siento feliz, que si mañana doy carpetazo con todo, que si hoy reposo cual masa de brioche y me quedo quieta sin mover un ápice de mi cuerpo...
Estoy cual masa repostera, y hoy es uno de esos días que me tengo que quedar quieta, que no se me puede tocar, que no quiero realizar el más mínimo de los movimientos por si se estropea el resultado.
Cada vez queda menos para pasar por el trance que me trae de cabeza desde los últimos cinco meses y que me tiene sin dormir las últimas noches, aunque imagino que el seco calor de la gran ciudad también esta contribuyendo a ello...
Un vaso de leche, otro de harina. seguimos preparando el brioche, otra vez que descanse la masa...
Esperar es muy duro cuando esta pendiente de algo importante, tiene en juego una decisión que puede cambiar el rumbo de su vida y que puede contribuir a que cambien las cosas a mejor o a peor...en este caso yo estoy poniendo de mi parte lo que esta en mi mano, el resto que no depende de mi no puedo hacer nada...
Dos vasos de aceite, otro de harina, aroma de vainilla y al horno a 180 grados, a esperar el resultado.
En este caso el pastel sabré como quedará en unos cincuenta minutos, del resto no tendré respuestas hasta dentro de un mes como poco...crucemos los dedos y dejemos que la vida nos de la respuesta que corresponda.
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