Sin dudarlo ni un momento, como concepto de ciudad me quedo con ella sin dudarlo ni un instante.
En este caso, grandes avenidas, oficinas, hoteles y lugares de entretenimiento, cervecerías, un par de ellas, hacen de esta ciudad, un lugar que junto a su gran complejo de edificios gubernamentales y de todos ampliamente conocidos, sea mi favorita de este viaje.
Tener la oportunidad de visitar el Pentágono,en el estado de Virginia, que de primeras puede parecer un lugar poco apetecible, pero que en su interior es todo un mundo, junto con el cementerio de Arlington, otro lugar mítico con la tumba de Kennedy y la del soldado desconocido entre miles y miles de hileras blancas ,increíble, el monumento de Lincoln, el famoso obelisco, el Capitolio, la Biblioteca del congreso, hacerte la foto típica frente a la Casa Blanca, como el resto de los turistas...el monumento a Eisntein y por supuesto lo más destacado de la visita: el Smithsonia, con su gran cantidad de museos...aunque mis predilectos fueron el de historia natural y el del espacio.
Ah y como curiosidad, me quedo con los perritos calientes del puesto ambulante que hay frente a este museo antes que los de Nueva York, para mi los más ricos que he comido en este viaje.
Divertido sin duda, el momento semáforo. En esta ciudad, los semáforos te hablan y te dicen: wait, wait, mientras esperas y cuando están en verdes: walk, walk.
Ah y caminar por las calles y encontrarte de frente con el edificio del FBI, de gran embergadura, hermético como debe ser...por cierto lo van a trasladar en breve a donde...no lo recuerdo!
Su barrio chino aquí es más pequeño que en Nueva York, pero muy curioso sus pasos de cebra con los animales propios del horóscopo chino que puedes vislumbrar por la calzada, curioso como poco.
A las afueras, yo en mi caso visité Meryland, las casas residenciales de sus habitantes, en barrios donde los bambis están en la casa del vecino de enfrente y donde los osos que se pierden de su morada transitan libremente porque hay que dejarles volver a su hogar por sus propios pasos...
Y por su puesto, es la ciudad de las ardillas. Aquí las ves por todas partes, es como las palomas en Madrid, todos los turistas nos traemos de recuerdo alguna foto de ellas, porque es curioso como posan conscientes de su reclamo.
En definitiva, Washigton es sin duda una ciudad que tiene mucho que ofrecer y que merece la pena visitar.
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