Hay días en los que echando la vista atrás te acuerdas de cuando eras niño y piensas, pues tampoco me portaba tan mal...otras sin embargo recuerdas algún que otro portazo o mala contestación a tus papas porque pensabas que tenías la razón y ellos no te entendían.
Ahora que soy madre me doy cuenta de lo difícil que es educar, que echas de menos a tu hijo cuando con cuatro años te preguntaba " y porque?" y toda respuesta le era más que suficiente porque mama lo decía y no había nada que debatirla entonces.
Ahora mi peque se esta haciendo mayor, en unos días ya cumple ocho años y cuando le das una negativa por respuesta no le vale un no, quiere una respuesta lógica, una explicación en toda regla, no vale eso de porque lo digo yo que soy tu madre y punto, como nos decían antes nuestros padres.
Las nuevas generaciones de niños, no traen un pan debajo del brazo, traen ganas de aprender, de conocer, de que se les den respuestas con fundamento a sus inquietudes y que no les cuentes historias que no van a ningún lado...
Hay días que llamaría a supernnanny y le diría: oye en serio, como lo haces, no se te revelan nunca tus hijos?
Los niños van haciéndose mayores y cada vez tienen más responsabilidades, se van dando cuenta de las cosas y es muy difícil educar a un hijo...hay que hacer un esfuerzo enorme por ponernos en su lugar y darnos cuenta que ser niños en los tiempos que corren y en los de antes nunca fué fácil...
Hagamos entre padres e hijos la convivencia más llevadera, ayudemonos todos a que nuestros hijos crezcan sabiendo que la vida no es justa, que portándose bien, a veces las cosas no salen como esperamos y que no por ello hay que enfadarse ni rendirse ante la más mínima dificultad. Cuidemos de nuestros pequeños dejándoles actuar, viendo como se equivocan, como se caen y como se levantan y estemos en la retaguardia para ayudarles y quererles como sólo sabemos hacerlo sus papas.
Firmado, una mamá que lo intenta.
jueves, 20 de febrero de 2014
lunes, 17 de febrero de 2014
Equivalencias
Siempre he pensado que la pasión es como las plantas, ambas nacen, crecen, se reproducen y mueren.
A nadie nos gusta ver morir una maceta en casa, nos da pena ver como se va apagando.
Al menos a mi, que tengo muy mala mano con las plantas...las intento poner más luz, las riego a diario y ni por esas se enderezan y salen adelante.
Es como la pasión en la pareja, si la otra persona no colabora, por mucho que uno ponga de su parte, con el paso de los años la predisposición de uno sin movimiento por parte del otro, equivale a cero.
Nunca se me dieron bien las mates, soy una chica de letras, pero las ecuaciones siempre las entendí a la perfección, y además disfrutaba haciéndolas...de ahí mi fijación por las similitudes que puedo llegar a encontrar en elementos tan dispares como son un elemento de la naturaleza y un sentimiento tan básico y a la vez tan complicado.
Pasión por la vida, por levantarnos cada mañana, ese renacer de la orquídea en su maceta de barro que parece que se estira y levanta sus brazos un día, bostezando otro porque se siente perezosa, pero que si se la cuida bien sabremos que saldrá adelante, grande y poderosa, iluminando la habitación de esa extraña luz que solo las plantas contienen.
A pesar de que alguna maceta se nos quede en el camino, no hay que desfallecer en el intento de encontrar ese momento cada día en nuestra vida, para luchar por sacar adelante nuestra planta, nuestra pequeña violeta, nuestra rosa roja, nuestra pasión.
A nadie nos gusta ver morir una maceta en casa, nos da pena ver como se va apagando.
Al menos a mi, que tengo muy mala mano con las plantas...las intento poner más luz, las riego a diario y ni por esas se enderezan y salen adelante.
Es como la pasión en la pareja, si la otra persona no colabora, por mucho que uno ponga de su parte, con el paso de los años la predisposición de uno sin movimiento por parte del otro, equivale a cero.
Nunca se me dieron bien las mates, soy una chica de letras, pero las ecuaciones siempre las entendí a la perfección, y además disfrutaba haciéndolas...de ahí mi fijación por las similitudes que puedo llegar a encontrar en elementos tan dispares como son un elemento de la naturaleza y un sentimiento tan básico y a la vez tan complicado.
Pasión por la vida, por levantarnos cada mañana, ese renacer de la orquídea en su maceta de barro que parece que se estira y levanta sus brazos un día, bostezando otro porque se siente perezosa, pero que si se la cuida bien sabremos que saldrá adelante, grande y poderosa, iluminando la habitación de esa extraña luz que solo las plantas contienen.
A pesar de que alguna maceta se nos quede en el camino, no hay que desfallecer en el intento de encontrar ese momento cada día en nuestra vida, para luchar por sacar adelante nuestra planta, nuestra pequeña violeta, nuestra rosa roja, nuestra pasión.
viernes, 14 de febrero de 2014
14 de febrero
En días como hoy parece que todos nos tenemos que querer más porque lo indica cupido...sin duda quererse es bueno, las buenas vibraciones, los buenos sentimientos y el amor en todas sus letras deben estar presentes todo el año y no sólo en días como hoy.
El amor en la familia, en los amigos, en la pareja, en los hijos...
Podemos encontrar amor en el desconocido que nos cede su asiento en el metro, hay amor en ese plato de comida que nos ponen en la mesa nuestros mayores cuando vamos de visita a ver a nuestros padres el domingo de turno, amor es esa llamada de teléfono del amigo que no vemos a diario porque esta lejos.
Busquemos el amor en las pequeñas cosas del día a día y compartamos nuestro amor con todos los que nos topamos en la vida, seamos generosos en amor que es algo. Realmente valioso y que no debe costarnos nada compartirlo...
Amar a nuestros hijos como nos han querido nuestros padres, es algo que debemos traspasar hay que amar, sonreír, ayudar, escuchar, dialogar, son actos que implícitamente llevan amor en sus acciones...no hace falta regalar objetos materiales para demostrar el amor...amor a la vida es lo mejor que podemos amar, en ella encontramos todos los sube y baja del amor y es necesario pasar por esos caballitos del tiovivo del amor para salir adelante en nuestro caminar diario...
Feliz san valentin a todos!
El amor en la familia, en los amigos, en la pareja, en los hijos...
Podemos encontrar amor en el desconocido que nos cede su asiento en el metro, hay amor en ese plato de comida que nos ponen en la mesa nuestros mayores cuando vamos de visita a ver a nuestros padres el domingo de turno, amor es esa llamada de teléfono del amigo que no vemos a diario porque esta lejos.
Busquemos el amor en las pequeñas cosas del día a día y compartamos nuestro amor con todos los que nos topamos en la vida, seamos generosos en amor que es algo. Realmente valioso y que no debe costarnos nada compartirlo...
Amar a nuestros hijos como nos han querido nuestros padres, es algo que debemos traspasar hay que amar, sonreír, ayudar, escuchar, dialogar, son actos que implícitamente llevan amor en sus acciones...no hace falta regalar objetos materiales para demostrar el amor...amor a la vida es lo mejor que podemos amar, en ella encontramos todos los sube y baja del amor y es necesario pasar por esos caballitos del tiovivo del amor para salir adelante en nuestro caminar diario...
Feliz san valentin a todos!
lunes, 10 de febrero de 2014
Esperando a mi bichón
Quien me iba a decir a mi a comienzos de año que para mediados de marzo iba a tener un pequeño cachorrito por mi casa.
Quizás sea porque siempre quise tener un perro o porque es el momento de que entre en mi vida pero estoy de lo más nerviosa por la llegada del pequeño Milú.
Esta claro...es una ilusión enorme, pero también es una responsabilidad, es un cambio de hábitos, es uno más a tener en cuenta en casa.
Cuento los días para tenerle con nosotros...como reaccionaremos tanto los que ya estamos como el recién llegado...
Es una sensación rara, no me hago a la idea, mi pequeño bichón correteando por casa.
Preparar sus cosas me hace darme cuenta de que es un auténtico acontecimiento, donde le montaremos su caseta-iglu, el comedero será de acero inoxidable, su cepillo para peinarle a diario, ya tiene su pelota esperándole en la entrada...y esto es sólo lo esencial, comida, veterinario, madre mía lo que se nos viene encima.
Aún así y a sabiendas de los cambios y limitaciones que va a traer a mi vida lo esperamos con los brazos abiertos...comienza la cuenta atrás.
Ojalá sea una decisión acertada, al menos a día de hoy pienso que si, crucemos los dedos y que haya suerte.
Quizás sea porque siempre quise tener un perro o porque es el momento de que entre en mi vida pero estoy de lo más nerviosa por la llegada del pequeño Milú.
Esta claro...es una ilusión enorme, pero también es una responsabilidad, es un cambio de hábitos, es uno más a tener en cuenta en casa.
Cuento los días para tenerle con nosotros...como reaccionaremos tanto los que ya estamos como el recién llegado...
Es una sensación rara, no me hago a la idea, mi pequeño bichón correteando por casa.
Preparar sus cosas me hace darme cuenta de que es un auténtico acontecimiento, donde le montaremos su caseta-iglu, el comedero será de acero inoxidable, su cepillo para peinarle a diario, ya tiene su pelota esperándole en la entrada...y esto es sólo lo esencial, comida, veterinario, madre mía lo que se nos viene encima.
Aún así y a sabiendas de los cambios y limitaciones que va a traer a mi vida lo esperamos con los brazos abiertos...comienza la cuenta atrás.
Ojalá sea una decisión acertada, al menos a día de hoy pienso que si, crucemos los dedos y que haya suerte.
jueves, 6 de febrero de 2014
Viento del este
Hoy es uno de esos días del invierno donde el viento sopla con fuerza, con tal virulencia que ni la doble ventana del salón permite enmudecer su sonido.
Desde lejos se ven los árboles, enormes, altos desprovistos de sus hojas que les hacen vulnerables y tan frágiles que ese viento del este les azota de tal manera que algunos de ellos caen al suelo partidos en dos como un corazón roto.
Viento del este, cantaba un joven deshollinador hace muchos años en esa película que todos conocemos, y yo no dejo de ser la niña que fui y no dejo de mirar al cielo y pensar por donde aparecerá esa niñera y su paraguas que todo lo solucionaba con su magia y su dulzura con su poco de azúcar.
Cuando dejo de soñar entre las nubes y poso mis pies en el suelo firme me doy cuenta que en el día a día todos debemos realizar nuestras tareas con esa dulzura edulcorada que hay en cada una de nuestras vidas y que poco a poco ese viento que nos incomoda al caminar en días como el de hoy es sólo un ente atmosférico al que no debemos de molestar, al que debemos enfrentarnos con la cabeza bien alta y que por mucho que nos despeine la melena no nos va a impedir ir más allá y que luchemos por nuestro objetivo del día, lograr que con lo que tenemos no se nos borre la sonrisa de nuestros labios.
Desde lejos se ven los árboles, enormes, altos desprovistos de sus hojas que les hacen vulnerables y tan frágiles que ese viento del este les azota de tal manera que algunos de ellos caen al suelo partidos en dos como un corazón roto.
Viento del este, cantaba un joven deshollinador hace muchos años en esa película que todos conocemos, y yo no dejo de ser la niña que fui y no dejo de mirar al cielo y pensar por donde aparecerá esa niñera y su paraguas que todo lo solucionaba con su magia y su dulzura con su poco de azúcar.
Cuando dejo de soñar entre las nubes y poso mis pies en el suelo firme me doy cuenta que en el día a día todos debemos realizar nuestras tareas con esa dulzura edulcorada que hay en cada una de nuestras vidas y que poco a poco ese viento que nos incomoda al caminar en días como el de hoy es sólo un ente atmosférico al que no debemos de molestar, al que debemos enfrentarnos con la cabeza bien alta y que por mucho que nos despeine la melena no nos va a impedir ir más allá y que luchemos por nuestro objetivo del día, lograr que con lo que tenemos no se nos borre la sonrisa de nuestros labios.
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