jueves, 12 de febrero de 2015

Despegamos

En la vida hay momentos en los que te das cuenta, que por mucho que quieras continuar unido a tus raíces, llega un punto en el que todos tenemos que cortar esa unión, ese cordón umbilical, ya sea con padres, hermanos, amigos o hijos y es hora de despegar, de alzar el vuelo,de saber que aunque nos cueste estamos preparados para dar ese salto al vacío, ese salto a lo desconocido y saber que seremos capaces de no plegar las alas y se iniciará un camino hacia lo nuevo, hacia nuestro destino.

Esta claro que a las madres, les da más miedo que nadie, el dejar a sus polluelos en libertad, pero en la vida al igual que llegamos nos vamos y esa dependencia y sobre protección en ocasiones puede ser poco practica e incluso perjudicial para el devenir de los acontecimientos.

Por ello, hoy que me encuentro a punto de emprender un nuevo vuelo, se que esta vez al hacerlo sin red, lo tendré que realizar con más energía que nunca, poniéndole en ello todo mi corazón, cerrando puertas que me duele haber cruzado, pero que sin duda también me han ayudado a ser quien soy hoy.

Cortar esas raíces con gente a la que quieres y querrás allen de los mares, dejar atrás a los mios y perseguir un nuevo camino, será complicado, pero será señal de que he despegado y he salido a flote del mar de turbulencias que he pasado.


jueves, 5 de febrero de 2015

La niña que llevo dentro

Estoy emocionada, ilusionada, asustada, esperanzada...

La niña que llevo dentro, hoy está que se sale!! Esta nerviosa, quiere salir a la superficie, quiere gritar a los cuatro vientos la buena nueva que se le viene encima, esta feliz, esta redicha, esta haciendo miles de cosas, preparativos, tiene un montón de ideas, sueña con una cesta de mimbre que llenará de frutas y verduras cuando compre por las calles del mercado de Aix...

La niña que llevo dentro, se imagina paseando por los campos de lavanda, viendo el taller de Cezanne, bañándose en las calas de la costa azúl de la Provenza.

Busca en su baúl particular los vestidos fresquitos que se pondrá en el verano, en las sandalias de tiras, en lazos de colores, en sus paseos por la ciudad, oyendo el agua de las fuentes que adornan las calles del sur de su nueva casa...

Huele a fresas de los puestos del " mardi" , a las naranjas, cierra los ojos y se imagina en una terracita tomando un " café au lait" o café olé como ella dice, con un crêpe de chocolate.

La niña que llevo dentro esta intranquila, cuenta las horas, los días, los meses que le faltan para poder abrir los ojos y ver todas esas cosas a su alrededor.

Empieza para esa niña la cuenta atrás.


Bajo tierra

Hoy he descubierto que en el suburbano, el tiempo no es igual que en la superficie.

Debe ser que cuando uno entra en el mundo de los cercanías, el tiempo se para, y para lo que los paneles informativos hablan de un minuto, realmente son treinta.

Pero ya digo treinta en la superficie, bajo el asfalto de la gran ciudad, el tren llegaba en un minuto y punto.

Así que si hoy alguien ha llegado tarde al médico, al trabajo o a una cita, no digáis que fue por un nuevo retraso del cercanías, es que los que nunca usáis los trenes bajo tierra, desconocíais que cuando uno entra en el cercanías ¡sabe cuando entra pero no cuando va a salir!

El tiempo es distinto en la renfe, aprenderlo ciudadanos!! 😉