No me gusta mucho hablar de política, quizás porque ya no queda ningún político que valga la pena, se nos ha ido el que si podía tener en gran consideración.
La verdad que desde hace un par de días no se habla de otra cosa que de la muerte del señor Suarez, de la trasición, de su valentía y de que nos dio algo realmente valioso y que muchos jóvenes no valoran que es la democracia, el poder elegir, el poder opinar, el poder decir me parece bien o me parece mal...
Yo era muy pequeña cuando se dio el acontecimiento histórico del 23f y sólo recuerdo que en casa en una televisión marrón de marca Telefunken salían unos señores vestidos de verde con un sombrero muy raro en la cabeza y que tenían un arma, e incluso uno de ellos la hizo sonar...no entendía nada de porque hacían eso pero no me gustaba un pelo...
Es lo único que recuerdo de ese día.
Ha llovido mucho desde entonces y creo que aúnque esa escena no fuese agradable si tuvo que vivir algo así nuestro país y tuvo que haber señores como Suarez que les plantasen cara y decirles, algo así como: "de que vais" valió un poquito la pena el susto que muchos se llevaron entonces.
A día de hoy veo a los políticos que tenemos en España y me da pena y rabia pensar porque siempre se tienen que ir los mejores y como es posible que los que están mucho homenaje, o que pena más grande, pero realmente no tomen nota de lo que este hombre hizo por todos nosotros...menos mirarse el ombligo y más luchar porque nuestra nación sea un país de auténtica referencia mundial y no por la siesta y el buen vino, que malo eso no es, pero más y mejor sería por tener a una ciudadanía contenta, productiva y orgullosa de ser de por aquí.
Adiós don Adolfo, seguro que haya donde este las cosas irán muy bien.
martes, 25 de marzo de 2014
viernes, 21 de marzo de 2014
Capitulo 3.Daniela
Espectacular...así es como Raquel siempre describía a su mejor amiga. Daniela tenia un año más que Raquel, era rubia pero de las de verdad, su madre conoció a un joven sueco en las playas del levante y a los nueve meses nació Daniela.
Daniela era hija única, vivía con su madre, su padre jamás supo de su existencia, o al menos esto es lo que siempre le había contado su madre...no le gustaba mucho estudiar, ella no iría a la universidad como su amiga, trabajaría en la frutería del barrio donde trabajaba su madre y le guardaría cada mañana a su inseparable compañera de fatigas una caja de fresones que tanto le gustaban.
Daniela físicamente llamaba la atención era muy alta y muy delgada, parecía una auténtica modelo sueca de las de las revistas, hasta el nombre lo tenía especial...es de esa gente que por mucho que coma, jamás tendrá un kilo de más...eso si que le molestaba a Raquel, pero era envidia sana, no pensemos mal, eh...
Daniela bailaba muy bien, era más un espíritu libre, siempre había tenido mucha libertad para hacer cualquier cosa que le apeteciese, nunca había tenido a nadie por detrás juzgándola cual pepito grillo con haz esto así o no hagas lo otro...su madre lo pasó muy mal cuando ella nació todos le dieron la espalda y quizás por ello, fue tan permisiva con su hija.
Daniela ese verano conoció al que sería su marido y padre de su pequeña Cloe, pero del que nunca se enamoraría, como si hizo su marido de su amiga Raquel.
Daniela se enamorará de un morenazo argentino iresistible,que se instaló en un piso a diez minutos en coche de su frutería, pero que estaba casado y que por lo tanto estaba fuera de sus posibilidades y le hizo ser infeliz toda su vida, viviendo con Miguel, que a su vez se casaría con ella, por ser la única manera de no perder contacto con Raquel.
Daniela era hija única, vivía con su madre, su padre jamás supo de su existencia, o al menos esto es lo que siempre le había contado su madre...no le gustaba mucho estudiar, ella no iría a la universidad como su amiga, trabajaría en la frutería del barrio donde trabajaba su madre y le guardaría cada mañana a su inseparable compañera de fatigas una caja de fresones que tanto le gustaban.
Daniela físicamente llamaba la atención era muy alta y muy delgada, parecía una auténtica modelo sueca de las de las revistas, hasta el nombre lo tenía especial...es de esa gente que por mucho que coma, jamás tendrá un kilo de más...eso si que le molestaba a Raquel, pero era envidia sana, no pensemos mal, eh...
Daniela bailaba muy bien, era más un espíritu libre, siempre había tenido mucha libertad para hacer cualquier cosa que le apeteciese, nunca había tenido a nadie por detrás juzgándola cual pepito grillo con haz esto así o no hagas lo otro...su madre lo pasó muy mal cuando ella nació todos le dieron la espalda y quizás por ello, fue tan permisiva con su hija.
Daniela ese verano conoció al que sería su marido y padre de su pequeña Cloe, pero del que nunca se enamoraría, como si hizo su marido de su amiga Raquel.
Daniela se enamorará de un morenazo argentino iresistible,que se instaló en un piso a diez minutos en coche de su frutería, pero que estaba casado y que por lo tanto estaba fuera de sus posibilidades y le hizo ser infeliz toda su vida, viviendo con Miguel, que a su vez se casaría con ella, por ser la única manera de no perder contacto con Raquel.
Capitulo 2.Raquel
Raquel tiene 18 años, este año empezará a estudiar psicología en la universidad. Es una chica que físicamente no llama la atención por tener un cuerpo perfecto o unas facciones de infarto. No muy alta, mayor de cuatro hermanos y la única chica de la casa, le encanta el chocolate blanco y la tortilla de patata de su padre y como no los fresones, estos le marcaran mucho en su vida. Cuando se enteró que existía un grupo llamado: los fresones rebeldes, se hizo fan incondicional.
Raquel tiene algo que la hace única y muy especial, tiene un antojo en su mejilla derecha, y no es algo que se vea todos los días, tiene un fresón...si si tal cual, su madre durante los nueve meses de embarazo tuvo antojo de fresones y por motivos varios, ya fuese el clima o por el precio en el mercado,su madre jamás pudo tomar ninguno, así pues Raquel tiene en su rostro aquél antojo que le hizo de siempre ser la rarita de la clase o del bloque de vecinos, ella ya a estas alturas de su vida, lo tenía asumido, como el que tiene un lunar.
Así pues Raquel y su fresón, ella decía que así siempre se sentía acompañada, estaba en la plenitud de la juventud, buena estudiante, poco deportista bastante lucha tenía cada mañana en una casa de hombres para poder lavarse el pelo y salir decente de casa, y amante de la literatura histórica y la música soul tenía un verano por delante lleno de posibilidades...y Miguel iba a ser una pieza clave del mismo, sería el amor de su vida, pero también se convertiría en el marido de su mejor amiga, Daniela.
Raquel tiene algo que la hace única y muy especial, tiene un antojo en su mejilla derecha, y no es algo que se vea todos los días, tiene un fresón...si si tal cual, su madre durante los nueve meses de embarazo tuvo antojo de fresones y por motivos varios, ya fuese el clima o por el precio en el mercado,su madre jamás pudo tomar ninguno, así pues Raquel tiene en su rostro aquél antojo que le hizo de siempre ser la rarita de la clase o del bloque de vecinos, ella ya a estas alturas de su vida, lo tenía asumido, como el que tiene un lunar.
Así pues Raquel y su fresón, ella decía que así siempre se sentía acompañada, estaba en la plenitud de la juventud, buena estudiante, poco deportista bastante lucha tenía cada mañana en una casa de hombres para poder lavarse el pelo y salir decente de casa, y amante de la literatura histórica y la música soul tenía un verano por delante lleno de posibilidades...y Miguel iba a ser una pieza clave del mismo, sería el amor de su vida, pero también se convertiría en el marido de su mejor amiga, Daniela.
Capitulo 1.Miguel
Miguel era un chaval de lo más normalito que podías encontrar en la zona, ya se sabe, que en estos pueblos de la costa, sus jóvenes suelen ser deportistas, y estar más bien, bien cuidados, pero Miguel era un poco tirillas, las cosas como son.
Era castaño, con pelo largo, llevaba una coleta y se le caían un par de mechones a ambos lados de la cara, camiseta verde y bermudas color arena y un collar de estos de cuero negro con una especie de amuleto atado, pero que como dije anteriormente, ni la cuerda era de cuero ni el amuleto algo exótico, me repito, pero las cosas como son.
Miguel trabajaba recogiendo vasos, de camarero y un poco de todo...animaba el ambiente hablaba con todo el mundo y la gente del lugar le conocía y eso se notaba en el local.
Nuestras chicas, debieron parecerle dos extrañas, se notaba que estaban fuera de sitio, no tardó ni dos minutos en acercarse a ellas y preguntarlas que iban a tomar.
Martini con lima dijeron a la par las dos amigas, se miraron ambas y se reían como niñas, desde que empezaron a salir siempre se pedían lo mismo, sabían que en más de una ocasión, ponían en un aprieto al camarero de turno y este les decía, no puede ser limón? Con eso ya tenían suficiente para hacerse presentes en el bar y que el camarero les acabase invitando a un par de chupitos de tequila en compensación al no tener lima.
Miguel en este caso si que tenía lima, lo cual, desconcertó a nuestras protagonistas, así pues esta vez, su presencia en el bar no iba a ser tan notoria como esperaban, aunque para Raquel si lo fue, acababa de conocer al amor de su vida y Miguel si que se percató de ello.
Daniela no paraba de bailar "a lalalalong a lalalalong " de Inner circle y Raquel algo aturdida por la copa que le acababan de tirar sobre su vestido floreado y de tirantes, prefirió ir al lavabo a limpiarse un poco.
De camino al lavabo observó a Miguel, estaba colocando unas cajas con bebidas, debería ser la hora de reponer el garrafón, pensó nuestra chica, pero muy a su pesar seguía sin ver a Miguel como él la miraba a ella...que desastre, mira que no darse cuenta...
Era castaño, con pelo largo, llevaba una coleta y se le caían un par de mechones a ambos lados de la cara, camiseta verde y bermudas color arena y un collar de estos de cuero negro con una especie de amuleto atado, pero que como dije anteriormente, ni la cuerda era de cuero ni el amuleto algo exótico, me repito, pero las cosas como son.
Miguel trabajaba recogiendo vasos, de camarero y un poco de todo...animaba el ambiente hablaba con todo el mundo y la gente del lugar le conocía y eso se notaba en el local.
Nuestras chicas, debieron parecerle dos extrañas, se notaba que estaban fuera de sitio, no tardó ni dos minutos en acercarse a ellas y preguntarlas que iban a tomar.
Martini con lima dijeron a la par las dos amigas, se miraron ambas y se reían como niñas, desde que empezaron a salir siempre se pedían lo mismo, sabían que en más de una ocasión, ponían en un aprieto al camarero de turno y este les decía, no puede ser limón? Con eso ya tenían suficiente para hacerse presentes en el bar y que el camarero les acabase invitando a un par de chupitos de tequila en compensación al no tener lima.
Miguel en este caso si que tenía lima, lo cual, desconcertó a nuestras protagonistas, así pues esta vez, su presencia en el bar no iba a ser tan notoria como esperaban, aunque para Raquel si lo fue, acababa de conocer al amor de su vida y Miguel si que se percató de ello.
Daniela no paraba de bailar "a lalalalong a lalalalong " de Inner circle y Raquel algo aturdida por la copa que le acababan de tirar sobre su vestido floreado y de tirantes, prefirió ir al lavabo a limpiarse un poco.
De camino al lavabo observó a Miguel, estaba colocando unas cajas con bebidas, debería ser la hora de reponer el garrafón, pensó nuestra chica, pero muy a su pesar seguía sin ver a Miguel como él la miraba a ella...que desastre, mira que no darse cuenta...
Introduccion: Viento salvaje de verano
Corría el año 1993, era verano y el viento inundaba la ciudad, el pueblo y la playa.
Para ponernos en situación, estamos en una zona del sureste español, era época de vacaciones y ese año sería inolvidable para Raquel.
Por primera vez en su vida salió de vacaciones con su amiga Daniela, las dos solas, sin problemas de horarios, ni de hermanos pequeños, ni de padres obsesivos con el a donde vas o de donde vienes.
Tenían ganas de conocer la ciudad, sus monumentos, sus fuentes, sus esculturas...el calor era pegajoso pero eso no era impedimento para salir a pasear.
En su primer día de vacaciones, tras dejar sus maletas en el minúsculo apartamento que habían alquilado, frente a la playa bajaron raudas a darse un buen chapuzón, ya fresquitas y con olor a sal se sentaron a disfrutar de una contundente paella mixta y mirándose cómplices aquellas amigas iniciaron sus primeras vacaciones de verdad.
La tarde se les echaba encima, hacía mucho viento, ese viento salvaje de verano, que calienta y pica,pero que no molestaba, te hacias a él tras unas horas en la ciudad,ahora era hora de vestirse y salir a tomar algo. Justo cerca de la tienda de alquiler de tablas de surf había un pequeño bar, lleno de pintadas de alegres surfistas y colores chillones que les llamó la atención, entraron sigilosas como dos niñas pequeñas asustadas por lo desconocido del lugar, no sabían aún lo que el destino les tenía preparado, iban a conocer a una persona que sería alguien muy importante para el resto de sus vidas, Miguel.
Para ponernos en situación, estamos en una zona del sureste español, era época de vacaciones y ese año sería inolvidable para Raquel.
Por primera vez en su vida salió de vacaciones con su amiga Daniela, las dos solas, sin problemas de horarios, ni de hermanos pequeños, ni de padres obsesivos con el a donde vas o de donde vienes.
Tenían ganas de conocer la ciudad, sus monumentos, sus fuentes, sus esculturas...el calor era pegajoso pero eso no era impedimento para salir a pasear.
En su primer día de vacaciones, tras dejar sus maletas en el minúsculo apartamento que habían alquilado, frente a la playa bajaron raudas a darse un buen chapuzón, ya fresquitas y con olor a sal se sentaron a disfrutar de una contundente paella mixta y mirándose cómplices aquellas amigas iniciaron sus primeras vacaciones de verdad.
La tarde se les echaba encima, hacía mucho viento, ese viento salvaje de verano, que calienta y pica,pero que no molestaba, te hacias a él tras unas horas en la ciudad,ahora era hora de vestirse y salir a tomar algo. Justo cerca de la tienda de alquiler de tablas de surf había un pequeño bar, lleno de pintadas de alegres surfistas y colores chillones que les llamó la atención, entraron sigilosas como dos niñas pequeñas asustadas por lo desconocido del lugar, no sabían aún lo que el destino les tenía preparado, iban a conocer a una persona que sería alguien muy importante para el resto de sus vidas, Miguel.
jueves, 20 de marzo de 2014
Destino: Manuel Becerra
Es mi rutina desde hace meses...el 143 se ha convertido en mi autobús de cabecera...en plena hora del café para los que comemos pronto y en plena hora de comer para la mayoría de los ciudadanos de la capital, tomo cada tarde mi autobús destino la plaza de Manuel Becerra.
Desde esa plaza comienzo mi paseo por las calles desde hoy ya primaverales, con olores diversos, desde el olor de los platos combinados de los bares de pie de calle, al del café de los jóvenes que con prisas y sin rumbo aparente llevan consigo en esos nuevos vasos portatiles, olores de flores que nacen de los árboles, almendros, pinos, abetos...
En el transcurso del viaje en autobús, coincido con muchos de los pasajeros cada tarde y ya son parte del enclave que me rodea, son personajes dentro de la platea que es el 143.
Marujas separadas, abuelos algo pachuchos que se agolpan unos con otros por bajarse los primeros al llegar a la parada del hospital Gregorio Marañón, estudiantes que aún no han comido y se dedican a escribir en sus móviles sus historias, cual crónica diaria, que no pueden dejar de relatar, madres con sus hijos, que han recogido del colegio y se las ve en el rostro sus caras de alegría o pesadez por tener que estar con ellos.
Yo simplemente me dedico a mirar por la ventana y deleitarme con el paisaje que me ofrece mi ciudad, coches por todos lados, edificios de oficinas o viviendas que llevan perpetuas desde que tengo uso de razón en los mismos sitios, el pirulí, emblema de la televisión que siempre me hace sentir diminuta ante su tremenda envergadura...
Llego a mi destino última parada del bus, a partir de ahora comienza mi andadura por el segundo acto de la obra de teatro que es cada día nuestra vida, tenemos prefijado como va a ser ese final, pero no sabemos lo que realmente podemos encontrar en el camino.
Desde esa plaza comienzo mi paseo por las calles desde hoy ya primaverales, con olores diversos, desde el olor de los platos combinados de los bares de pie de calle, al del café de los jóvenes que con prisas y sin rumbo aparente llevan consigo en esos nuevos vasos portatiles, olores de flores que nacen de los árboles, almendros, pinos, abetos...
En el transcurso del viaje en autobús, coincido con muchos de los pasajeros cada tarde y ya son parte del enclave que me rodea, son personajes dentro de la platea que es el 143.
Marujas separadas, abuelos algo pachuchos que se agolpan unos con otros por bajarse los primeros al llegar a la parada del hospital Gregorio Marañón, estudiantes que aún no han comido y se dedican a escribir en sus móviles sus historias, cual crónica diaria, que no pueden dejar de relatar, madres con sus hijos, que han recogido del colegio y se las ve en el rostro sus caras de alegría o pesadez por tener que estar con ellos.
Yo simplemente me dedico a mirar por la ventana y deleitarme con el paisaje que me ofrece mi ciudad, coches por todos lados, edificios de oficinas o viviendas que llevan perpetuas desde que tengo uso de razón en los mismos sitios, el pirulí, emblema de la televisión que siempre me hace sentir diminuta ante su tremenda envergadura...
Llego a mi destino última parada del bus, a partir de ahora comienza mi andadura por el segundo acto de la obra de teatro que es cada día nuestra vida, tenemos prefijado como va a ser ese final, pero no sabemos lo que realmente podemos encontrar en el camino.
Impulsiva, lo sé...
Me gustaría decir que soy una persona que piensa las cosas con calma antes de actuar, que medita con la almohada antes de soltar una locura por la boca, pero no siento decir que no me puedo considerar una persona reflexiva...
Hablo alto, claro y a veces incluso hago cosas que podrían ser consideradas un poco desproporcionadas para ser una madre del siglo XXI...cantar por la calle mientras camino esa canción que me trae tantos recuerdos, bailar mientras plancho porque la música es mi compañera de rutinas, seguir vistiendo con vaqueros de mi época estudiantil, no ponerme tacones ni en las bodas más prestigiosas que a veces mis contemporaneos me hacen participe sin a penas darme opción a la elección de perdermela...
Leo libros en papel me encanta mojarme el dedo y pasar la hoja, quedarme esperando el bus mirando fijamente al sol que me calienta la cara y me da la energía necesaria para continuar con mi rutina...ponerme mis deportivas y mis camisetas con dibujos siempre positivos, corazones, muñecos divertidos o personajes de dibujos que siempre me acompañan...
Pero ante todo me alegro mucho de ser como soy, de sonreír cada mañana cuando me levanto y de saber que por ser como soy, soy única y soy auténticamente yo.
Hablo alto, claro y a veces incluso hago cosas que podrían ser consideradas un poco desproporcionadas para ser una madre del siglo XXI...cantar por la calle mientras camino esa canción que me trae tantos recuerdos, bailar mientras plancho porque la música es mi compañera de rutinas, seguir vistiendo con vaqueros de mi época estudiantil, no ponerme tacones ni en las bodas más prestigiosas que a veces mis contemporaneos me hacen participe sin a penas darme opción a la elección de perdermela...
Leo libros en papel me encanta mojarme el dedo y pasar la hoja, quedarme esperando el bus mirando fijamente al sol que me calienta la cara y me da la energía necesaria para continuar con mi rutina...ponerme mis deportivas y mis camisetas con dibujos siempre positivos, corazones, muñecos divertidos o personajes de dibujos que siempre me acompañan...
Pero ante todo me alegro mucho de ser como soy, de sonreír cada mañana cuando me levanto y de saber que por ser como soy, soy única y soy auténticamente yo.
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