sábado, 17 de septiembre de 2016

Noches en vela

Cuando el calor se apodera de la noche y la cena ha sido bastante copiosa, el resultado en la mayoría de los casos es de levantarte a mitad de la noche y comprobar que no habías dado al botón de encendido y habias dejado la lavadora a medio poner y quedarte ya pendiente de que comience a trabajar y hasta que no ves al tambor de la misma girar cual rueda de molino no te quedas tranquila, o al menos en mi caso.

Ya que aprovechas para quedarte leyendo ese libro que por su grosor y por aquello de que no está en tu idioma de origen sabes que te va a acompañar durante el próximo otoño te pones también a pensar en eso de porqué estoy aquí.

Será quizás por aquello de que la sal de frutas empieza a hacer efecto, o simplemente por el hecho de que ya te has desvelado pero decides acercarte al cuarto de tu hija y ver que está totalmente dormida y que está bien. En tu habitación vislumbras una sombra de casi dos metros empapada en sudor y recuerdas lo mal que lleva su padre el calor y decides dejarle dormido.

Ya en el salón y tras haber cerrado la puerta del pasillo, piensas en que rápido ha pasado todo, como hace nada eras tú la que dormía y podías sentir la visita a pies puntillas de tu madre que venía a darte un último beso antes de irse a dormir.

Los años pasan volando y cada día que estamos aquí es de agradecer, siempre he pensado que cada uno tenemos nuestra función en la vida, ser padres, amigos, amantes, vecinos...

Cada uno con sus circunstancias ha llegado y ha obtenido lo que tiene y por ello hay que desarrollar los mecanismos necesarios para que nuestro compromiso con los que nos rodean vayan a más, que nuestro quehacer sea provechoso y conseguir que al irnos a dormir cada día nos podamos sentir orgullosos de nuestra labor en la vida.

A veces no puedo evitar pensar que hubiese sido de mí en otras circunstancias, si hubiese tomado otras decisiones, creo que todos en algún momento lo hemos pensado y sin duda la duda la tendremos ahí siempre, pero si hemos llegado hasta aquí sigamos adelante pensando que hemos tomado la mejor opción y que quizá más adelante podamos ver que hubiese sido de nosotros en otras circunstancias.

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