miércoles, 18 de marzo de 2015

Lloviendo

Vuelve la lluvia y vuelvo a bostezar...

Es como un mecanismo automático, no falla, esta más que comprobado.

Los días de lluvia me dejan abotargada, como si hubiera realizado una misión tan agotadora que solo me quedan ganas de tirarme en mi sofá y mirar por la ventana para ver caer esa lluvia, que cuando salgo a la calle, me despeina mi melena y hace que mi alisado perfecto se convierta en un sarao capilar, donde los rizos quieren asomarse y salir desde mi nuca asustada por el que dirán.

Me pregunto como lo harán, aquellos donde viven siempre rodeados por este fenómeno atmosférico, que desesperante tiene que ser.

Miro de nuevo por mi ventana y pienso de nuevo en ti...
Los días de lluvia es también lo que tienen, que hacen que me vuelva nostálgica, que me vuelva con mi máquina del tiempo y vuelva a los días en los que pasear bajo la lluvia me gustaba porque tu lo hacías conmigo.

Sobre mi mesa de cristal, un inmenso libro de Cabanas, que me transporta al antiguo Egipto, que me ayuda a desconectar de mi realidad...mi café recien molido, que parece que no consigue despertarme de este letargo...

Bostezo de nuevo...hoy parece que no lo consigo...

Señor dame fuerzas, porque hoy insisto...no lo consigo...

Mis ojos se cierran, hoy no estoy para nadie
Lluvia petarda, cuando te vayas me avisas
Saldré entonces cuando el sol llame de nuevo a mi puerta.

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