Hoy es uno de esos días donde ver las noticias te hacen pensar en lo frágil que es la vida.
Un avión estrellado en los Alpes franceses con un montón de vidas en su interior que se desvanecen en cuestión de minutos y sin motivo definido aun ¿porque?
Esa siempre es la eterna pregunta en cualquier ámbito de nuestras hilirantes vidas...
Pero cuando además, esa noticia sucede cuando un ser querido se encuentra fuera de su país y debe volver a casa en otro impredecible vuelo en 48 horas te deja bastante tocada.
Piensas que dos accidentes aéreos tan seguidos no van a darse y que por supuesto el próximo viernes tendré a mi amor a mi lado, pero el hormigueo en el estómago en momentos como este no dejan indiferente a nadie.
Cada vez que pasan estas cosas no puedes más que dar gracias por el día vivido, por haber tenido la suerte de poder contar que sigues por estos lares de este planeta llamado tierra y que esperas que acontecimientos como el de hoy no vuelvan a suceder, aunque en tu interior sabes que no estamos aquí eternamente, siempre esperas a llegar a viejo ¿no?.
Hoy es de esos días que sabes que no hay consuelo para esas personas que han perdido a alguien en ese avión, y que a pesar de la distancia y el desconocimiento de esas 150 personas que han perdido su vida en este fatídico día, mandas un inmenso abrazo a cada uno de esos seres a los que hoy la vida les ha hecho pasar por uno de los trances más dolorosos que todos y cada uno de nosotros pasamos y pasaremos a lo largo de este caminar.
Solo me queda rezar por ellos y contar los minutos que me quedan para volver a tenerte a mi lado...el viernes nos fundiremos en un fuerte abrazo.
Descansen en paz.
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