Reconozco que no estoy habituada a los grandes lujos y que además creo que no sirvo para formar parte de la élite del país.
Por lo que estamos viviendo en nuestro país en estas fechas, últimamente parece que si eres alguien importante te has tenido que ver en algún caso de falsedad, robo, corrupción...en definitiva en una serie de embolaos y malos rollos que sinceramente sólo de pensarlo me da hasta pereza.
Yo he nacido más para lo que denomino una " sencillez sin complicaciones" es decir, llevar una vida tranquila, que no me falte de nada pero sin grandes pretensiones, comodidad ante todo y la conciencia muy limpia que a día de hoy poca gente puede presumir de ello.
Me levanto cada mañana de mi plancentera camita, desayuno, escribo, leo un buen libro, cocino y disfruto del tiempo que a día de hoy tengo para mi por motivos de salud, que me han hecho verme en esta nueva situación y disfruto de ello...jamás hay que venirse abajo...
Me gusta la sencillez que puedo encontrar paseando por las calles de mi barrio, aunque reconozco que echo de menos mi playa, disfruto viendo a los niños en los parques, las flores en explosión de colores y olores que adornan las avenidas, comiendo un pincho de tortilla y una buena cerveza y si es en buena compañía mejor que mejor.
Sinceramente me quedo con la sencillez de mi día a día y dejo para los elitistas esas vidas de lujos y mentiras en las que cada vez estoy más convencida que me irían dejando sin aire poco a poco hasta axfisiarme, definitivamente, no me interesa.
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