Había una vez en el país de los osos una osita de peluche llamada Anita Gachupita.
Era una osita de pelos rosas y traje azul clarito que vivía con mamá osa y papa oso en Osilandia muy feliz...no le faltaba de nada, no es que tuviese grandes lujos pero vivían en una acogedora casita de miel y azúcar, engalanada de regalices rojos y nubes de chuche.
Nuestra osita protagonista era muy frágil, al ser de peluche, se desconchaba fácilmente y tenía pequeñas lesiones en su cuerpecito de algodón, por ello su mama la cuidaba con mucho mimo para que llegase a mayor y no se quedase sin la posibilidad de ser adulta.
Sus papas osos, como el resto de los papas peluches, querían lo mejor para su osita, la dieron una buena educación, buena alimentación y por su puesto pagaban con inmensos tarros de miel a los costureros que hiciesen falta para que intentasen arreglar los desconchones de su pequeña, que según se iba haciendo mayor iba necesitando más remiendos para no quedar en saco roto de los juguetes.
La pequeña Anita se fue haciendo mayor y llegó un día que tuvo que salir de la casa de sus papas osos y enfrentarse a un bosque lleno de osos malvados para lo que sus papas no le habían prevenido.
Tuvo que despertar de ese letargo sueño, cuando ya se topó con algunos crueles malosos y que se escondían en su propia familia, otros osos que no la dejaron cumplir uno de sus sueños, desde entonces Anita se mostró en alerta de cuanto había sucedido hasta entonces.
Le costó conocer la maldad que existía en el bosque al que por precaución sus papas osos jamás la dejaron acudir sola...el tener que enfrentarse a los demás animales que corrían sin rumbo fijo y que por el camino aullaban y mataban a los que se interponían en sus fines le costó horrores asimilarlo.
Ahora Anita es una osa adulta que ha crecido viendo que sus padres la dieron lo mejor que ellos como osos habían pensado que ella como osita dulce necesitaría, pero no le enseñaron que lo que ellos vivieron era único en esa casita de algodón, que lo habitual es estar rodeados de animales salvajes y que tristemente la ley del más fuerte en el bosque, es lo que se considera útil para poder salir adelante.
Nuestra osa,continúa con sus remiendos pero de momento, ha conseguido ser madre y encontrar un oso que le acompañe y amigos osos también la acompañan y sobre todo luchará por su pequeña osita ,a la que si esta advirtiendo de la existencia de osos malos en el bosque, y esta dispuesta a luchar contra estos para que al menos mientras ella siga en pie a su pequeña no le hagan el daño que ella tuvo que pasar.
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