Un., dos, tres, en marcha me digo cada mañana.
Salgo a caminar por la gran ciudad, el ruido de los coches, me hace respirar un aire negro y sucio que me hace estornudar, me provoca problemas en los pulmones, a mi y a toda la ciudad...
Un, dos tres y ya, sigo mi camino tengo un rumbo fijo, se donde quiero ir y a donde quiero llegar y por más que alguno que otro me quiera poner piedras por la calzada, no van a impedir que mi sueño se haga realidad...ya sea aquí o en la Conchinchina, lo voy a conseguir, porque me lo he propuesto y porque lo merezco.
Continuo mi paseo por las calles de Madrid, veo a la gente con prisas, con estrés y no me gusta ser como ellos no quiero acabar a si, yo voy a mi ritmo, recreándome en la belleza de las calles de mi grandiosa ciudad y disfruto de sus parques, de sus monumentos, de sus edificios emblemáticos, de sus museos, me quedo con lo bueno de la capital...
Sus bares de tapas, su plaza mayor, sus gentes de siempre que adoran la ciudad como lo hago yo mientras continuo mi paseo, sin ese estrés del que no puede quedarse con lo bueno y vive atosigado por el que dirán...
Tengo que volver, hora de despertar, respiro el aire de mi habitación y me consuelo sabiendo que en parte hoy podré aún pasear por mi ciudad.
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