miércoles, 31 de diciembre de 2014

Queridos Reyes Magos

Este año creo que me he portado muy bien. He sacrificado momentos de mi vida por otros, he tenido paciencia con quien me ha querido incordiar, he conseguido mantenerme en pie en momentos en los que hace tiempo, no hubiera podido conseguirlo.

He amado, querido, reído y pasado momentos inolvidables con la gente que quiero de verdad y es importante en mi vida.

Por eso para el año nuevo, solo pediros que me deis fuerzas para seguir con mi lucha diaria, que mi salud me aguante bien, al menos como hasta ahora y me pueda seguir valiendo por mi misma.

Darme alegría, serenidad, paciencia, amor, dejame disfrutar de los mios...

Ayudarme cada vez que me caiga, cada vez que una piedra invada mi camino, dejarme ser feliz, en pequeñas dosis, darme valor para lo que me tenga preparada la vida.

Cuidar de mi hija, que no abuse de sus caprichos, que entienda y valore lo que sus padres hacemos por ella.

Hacer fuerte a mi marido, que sepa que algún día verá su esfuerzo recompensado con creces.

Mucha salud para mis padres, dejarme tenerles otro año conmigo...con sus ideas de Casquero, que a veces me sacan de quicio.

En definitiva, darme fuerzas para seguir por estos lares una buena temporada. Y en compañía de mis seres queridos.


lunes, 15 de diciembre de 2014

Espondi que?

Cuando con 34 años me diagnosticaron una espondilolisis anquilosante con una rotura severa en el canal, se me vino el mundo encima.
Es una enfermedad, de esas que llaman raras y de las que nadie se preocupa, porque afecta a poca gente en la sociedad, dolor de espalda, en mi caso, en la zona lumbar izquierda, que baja por la pierna hasta dejar casi entumecida los dedos del pie.


Siempre había estado mal de la espalda, estuve exenta en gimnasia en el colegio, no podía hacer deporte, y con el paso del tiempo, a pesar de haber sido operada, la escoliosis que me salió con 11 años, derivó en algo peor.

Montar en moto, a caballo, hacer esfuerzos, no coger peso, no puedo estar sentada mucho tiempo seguido, ni tampoco estar en pie,son algunas de las cosas que no puedo hacer, algunas limitaciones que pueden hacer que me sienta mal en algunas ocasiones.

A ello añadir, dos hernias discales en la zona lumbar, de las que no pueden operarme, al menos con las garantías mínimas, donde después de haber sido revisada por médicos públicos y privados, resonancias magnéticas, varios TAC, radiografías durante varios años ha concluido todo en que por bajas médicas por dolores de espalda tremendos, la empresa en la que trabajé durante casi 10 años, me deja en la calle, mi medica de cabecera y la medica de mi empresa me derivan a pedir una incapacidad laboral, tras pasar por una serie de tramites burocráticos y a pesar de que el tribunal reconozca mi dolencia, no hay dinero para concederme una pensión por incapacidad permanente, así pues toca parar.

A día de hoy con 36 años, sigo mi lucha diaria, fisioterapia, ejercicios de rehabilitación, caminando mucho y dando gracias por poder seguir adelante, camino con cautela por la vida, por los que me quieren y esperando que esta dolencia degenerativa y crónica me deje al menos mantenerme en pie, hasta que mi hija sea mayor y pueda valerse por si misma.

jueves, 11 de diciembre de 2014

¿ Qué me he perdido?

Espero que no sea la única que ha pensado en esto, pero en mañanas como esta, donde el frío helador del mes de diciembre, se hace hueco en mi ciudad, y paseo con mi perro y veo a mi hija ir al colegio y a mi marido ir al trabajo, me viene la cuestión a la cabeza.

Ahora en casa, en mi sofá, con mi perrete al lado, y mi café en la mano, pienso en ello con más calma...me he perdió quizás muchas cosas por el camino, hasta llegar a donde estoy ahora, descontando, claro, que también he disfrutado de otras muchas cosas, que muchas personas no llegan a vivir jamás.

Experiencias aventureras, creo que por muchos avatares que hubiese dado en mi vida, pocas me he perdido, no soy de deportes extremos, si quizás hubiese viajado más, eso no lo pongo en duda.

Será la crisis de los 36 pero veo ahora a gente con veintitantos años, que viaja, que sale, que entra, que se mueve...y quizás yo por mis circunstancias durante esos años, pude haberme dejado llevar por la comodidad, por la vaguería, y eso ya no puedo cambiarlo.

A día de hoy, que estoy pendiente de saber si mi vida puede dar un cambio de 180grados, lo espero con un ansia tremenda y tengo miedo de que no se lleve a cabo. Sería la manera ideal de darle un giro a mi vida, algo que necesitas cuando la rutina se apodera de ti y te das cuenta de que necesitas un cambio para volver a salir a comerte el mundo.

Mirando atrás, cambiaría muchas cosas, para así poder decir que no me he perdido grandes momentos, y como de momento cambiar el pasado no puedo, me centraré en luchar porque mi futuro inmediato mejore y así, cuando dentro de unos años eche la vista atrás, no me haga la pregunta de porque me lo he perdido.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Mi bolso fucsia

La verdad sea dicha, para tema de bolsos, quitando uno rojo que tuve hace unos años, siempre he sido un poco sosa, o marrones o verdes militar o negros.

Así pues este año mi destino me tenia preparado un bolso fucsia" de escada", súper chulo, de sport y con un montón de compartimentos.

Me encantó nada más verlo y que a mi hija que no le gusta el rosa, lo viese y le encantase, me animó mucho más.

Por ello, ayer salí con mi bolso fucsia, como niña con zapatos nuevos, en busca de algún complemento que me pudiese acompañar en este frío invierno que se me presenta.

Después de mucho buscar y rebuscar, di con un jersey del mismo color y un cuello de lana realmente calentito que me acompañaran por mis paseos por Madrid.

Este año el destino ha querido que los colores me animen, me realzen el espíritu navideño y no pienso dejar que los amargados que siempre, haberlos ailos , me quieran sacar a la niña que llevo dentro, que esta deseando ir a ver las luces, los puestecillos y comer turrón hasta reventar.

Te quiero destino, gracias.🔷

La temible navidad

Me da hasta miedo hablar de la Navidad...esto no era así antes, cuando era pequeña y en lo único que pensaba cuando llegaban estas fechas era en escribir mi carta a los reyes magos, ver como mi casa se adornaba con el árbol y el belén, y como iba llenándose la despensa de turrón de chocolate y otros dulces de la época.

Ahora aunque sigo siendo la pequeña, tengo mi propia familia, y con ellos pasaría muy felizmente estas fechas, pero como lo que toca es juntarse con el resto de la familia, me veo en el atolladero de que para ellos, soy familia de segunda categoría y eso es muy complicado.

Que además ofrezcas celebrar la navidad en tu casa y encima la gente, no tenga la educación de ni siquiera contestar con un " ya lo vemos" y te ignoren y nadie se pronuncie te hace sentirte aun más pequeña, diminuta, invisible, vamos que no existes...

Con esas personas que son mi familia, me toca pasar la navidad, y se me queda una cara de y querrán cantar villancicos y tocar la pandereta...puf, vaya tela.

Por no hablar del tema regalos...eso nos da para otro capitulo, del que prefiero no hablar.

Junto con todo ello, me queda pensar en la gente que quiero y tengo lejos, y con la que me encantaría poder pasar estas fechas y no puedo.

Desde que tengo mi propia familia, soy como un todo terreno con remolque incorporado, que voy arrasando por donde paso y llevando siempre una carga conmigo, otros mientras van en bicicleta y pueden hacer y deshacer a su antojo sin tener que dar explicaciones a nadie, y es complicado poder adaptarte a esa situación.

Se juntan un cúmulo de sentimientos, la amistad, la distancia, el echar de menos a la gente...total que es un estado, a lo Mafalda, de que se pare el mundo que me quiero bajar...

Lo más triste de todo es que realmente, trago con muchas cosas en navidad, por mis padres y ellos parece que no se dan cuenta, nunca han defendido a " la pequeña" si además esta directamente se crió sola, como no se cansa de decir mi madre...

Vuelvo a respirar hondo y pienso, ojala pasen rápidos estos días, porque lo hacemos todos tan complicado, que es una pena.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Porque te quiero, dar las gracias

Por llegar a mi vida, entrar y quedarte
Por tus besos, abrazos y caricias, por tu PASION

Por tu tiempo
Por tus consejos
Por escucharme

Por tus desayunos
Por tu sonrisa

Por hacerme feliz
Por aguantarme
Por ser la inspiración a mi papel vacio

Por ello y muchas cosas más... Tq😃

jueves, 27 de noviembre de 2014

27-11-2004

Hoy hace diez años de aquel soleado día de finales de noviembre... A estas horas ya me habían quitado esos inmensos rulos, ya me había puesto mi bata blanca, como llamaba mi madre al vestido y estaba esperando en el salón de casa que vinieran a recogerme.

El coche color cereza, era inmenso, precioso, con asientos de cuero camel en el interior y yo iba sentada en la parte trasera, con mi padrino al volante y mi padre en el asiento del copiloto.

Recuerdo el paseo en coche rumbo a la ermita del Cristo del Pardo y la pasada que hicimos frente a la entrada, ya que la gente aún no había entrado.

La ceremonia, utópica, a nuestro gusto, con nuestro Michel oficiandola, no podía ser otro.

Las fotos, la gente, el banquete...un día lleno de sueños, de ideales, de cosas que crees que disfrutaras y de un camino que no te imaginas lo que te depara.

Ahora, miro atrás y me alegro pensando que aún queda mucho de esa niña que fui ese día, creyéndome que podría con todo lo que el destino me deparase.

Desde luego que parte de esos sueños se han cumplido y otros no, pero sigo creyendo en que los próximos diez años, me van a deparar grandes momentos, con sus épocas buenas y malas, pero que espero seguir con quien ese día fue mi compañero de fatigas.

A luchar con lo que venga!!

Brindemos por otros diez años.🍻