jueves, 20 de junio de 2013

Separarse

Nos cuesta a todos mucho el separarnos de las cosas que nos importan, de la gente a la que queremos, de los amigos que nos entienden mejor que nosotros mismos, ¿ porque tenemos esa necesidad imperiosa de no querer separarnos de lo que nos hace felices?

Parece que se nos ha educado de tal manera que se nos pide que hay que ser autosuficientes, que debemos valernos por nosotros mismos, que no tenemos que depender de nada ni de nadie para conseguir lo que nos proponemos pero realmente todos necesitamos tener algún tipo de control sobre personas, sobre cosas...es un poco contradictorio.

A todos nos ha pasado, conocer una pareja que se separa, por discusiones que no iban a ninguna parte, por terceras personas o simplemente porque las personas llegamos a un punto donde dejamos de querer eso que antes nos "ataba" a ello y queremos sacar ese yo individualista y autónomo que nos piden ser para demostrarle al resto que podemos seguir adelante solos y sin ningún tipo de complicaciones.

Es complejo lo de separnos de las cosas que nos gustan, es complicado, más de lo que podamos imaginar...esas despedidas de amigos que viven lejos, de familia que cruza el charco y les ves por medio del ordenador a través de fotos o correos, separarnos de ese helado que nos engorda, pero que a la vez nos quita esa ansiedad que nos llamaba desde el congelador, separarnos de ese muñeco con el que dormimos, cuando somos pequeños, de esa luz encendida en nuestro cuarto para no tener miedo en la oscuridad, de ese primer día que no vas de la mano de tu madre al colegio...

Por ello que las separaciones sean en muchos casos dolorosas, pero como se suele decir, nadie dijo que vivir fuese sencillo...hagamos el gesto de separarnos de las cosas que nos reclaman, pero en su justa medida, sabiendo que de vez encuando, siguen ahí y podemos volver a ellas en algún momento.

miércoles, 19 de junio de 2013

Recordando

Era una plácida noche de verano, la verdad es que la recuerdo como si fuese ayer...pero esa me la guardo para mi...recordaré las noches en general...

Como todas las noches de agosto tras pasar un maravilloso día de playa con amigos llegaba la hora de salir a tomar algo...recuerdo el altillo, como lugar de partidas de billar de lo más entretenidas, donde podíamos pasarnos horas y horas jugando al billar...éramos muchos y claro las partidas podían ser de lo más divertidas posibles...había de todo, desde el que jugaba para demostrar su hombría, hasta los que jugábamos por simple diversión.

Después de los billares solíamos ir al K-3, una especie de pub, a los pies de la carretera de la playa, donde la entrada era gratis y nos podíamos pasar un buen rato bailando, en aquella época temas tales como el: " Everybody dance now" o hasta OBK y sus historias de amor...

Cuando no, decidíamos directamente irnos a la playa, a los bares de la segunda pista de la Barrosa, había varios donde elegir, pero había un par de ellos que nos llamaban poderosamente a que disfrutásemos de ellos, más que el resto...Capote era sin duda nuestro bar fetiche, lo pasábamos genial, bailando sin más pretensión que el divertirnos todos juntos...

En la primera pista estaba nuestro otro bar "especial" la Alemana...para algunos fue un lugar más especial, ya no por su música o sus chupitos de tequila, sino por " el camarero" que allí se encontraba, que oye mira, progresó de recoger vasos por la arena de la playa a ser el camarero "impresionante" de la zona...un recuerdo especial para Mofli, o Francis, como se llama realmente, que a pesar de haber pasado ya casi veinte años, le recuerdo con especial cariño.

Fueron momentos muy dulces para todos y quiero recordarlos el resto de mi vida, quiero quedarme con esos días de piscina en el Real de la Barrosa, de playa, de risas y de experiencias que me han ayudado a crecer como persona y a encontrar personas que aún hoy forman parte de mi vida.

martes, 18 de junio de 2013

Entre vagones

Hoy se había decidido a darle un giro a su vida, no quería seguir viviendo una farsa y se  fue directamente a la estación de tren...

Lo había pensado desde hace mucho tiempo, no soportaba más estar lejos del amor de su vida, que como no, se había presentado tarde y en el momento menos indicado...ninguno de los dos quería que esto hubiese sucedido pero el amor es lo que tiene que no aparece cuando nosotros queremos sino cuando a él le apetece.

Preparó una pequeña bolsa con lo imprescindible, sacó el poco dinero con el que pensaba irse algún día lejos de todo este sufrimiento y sin mirar atrás dejó todo lo que había sido su vida hasta hoy.

Llegó a la estación y ahí estaba él, el que de la noche a la mañana se había convertido en su alma gemela, el que cada noche le mandaba un beso desde la distancia, el que cada mañana le hacía despertarse con una sonrisa, con un simple buenos días, el que le hacía sonreir, el que le hacía sentir esa pasión desparecida bajo un falso matrimonio de años, ya muerto desde hacía tiempo...

Él se acercó, se unieron en el más profundo y tierno de los besos que nadie puede imaginarse un día a de diario en plena hora punta de colegios, gente estresada por no llegar tarde a sus tristes obligaciones, ellos como si nada, se miraron y sin dudarlo ni un solo segundo subieron a un tren, sin rumbo determinado para vivir su historia de amor entre vagones.

lunes, 17 de junio de 2013

Olores

Para mi suerte o mi desgracia la verdad es que de los cincos sentidos que tenemos todos, yo tengo el sentido del olfato extremadamente desarrollado y de ahí que para mi los olores sean tan importantes.

Los tengo muy presentes en todos y cada unos de mis recuerdos...el olor de los churros, cuando de pequeña iba los domingos a la churrería del barrio a comprarlos para que desayunásemos todos en casa, el olor que desprende mi chico cuando se pone su colonia cada mañana antes de irse a trabajar, el olor de las flores que había en el patio andaluz de la casa de mi abuela gaditana...

Me encanta tener los olores tan presentes en mi vida, me ayudan a que esos recuerdos de tiempos lejanos se me hagan más cercanos y reales, más vivos, más intensos, más olorosos...

El olor del mar de mi playa, el olor de mi hija cuando era un bebe y desprendía ese olor a eso a bebe...madre mía parece que fue ayer, que de tiempo ha pasado desde entonces...

El olor de las comidas que hacían en el colegio, las cocineras de Fuencarral...recuerdo el olor como algo curioso, no olían sus platos como cuando llegaba a casa y olía los guisos que mi madre me tenía preparados en su olla expres, no tenían punto de comparación.

El olor de la gasolina, ese también me es muy agradable, lose, no es un olor de lo más normal, pero me gusta, el olor que desprende mi bote de nescafé recién abierto, como me gusta oler el café...

Agradezco tener este sentido tan despierto, porque gracias a ello, disfruto de pequeños momentos que quizás otras personas ni se plantean.

viernes, 14 de junio de 2013

Descalza

Hay pocas cosas que sean tan placenteras como el caminar descalza, ya sea sobre la arena de la playa o sobre la hierba recién cortada.

Me gusta disfrutar de los grandes placeres que nos ofrece la vida y que sinceramente no cuestan nada.

Pero es cierto que caminar descalza es de lo que más me gusta, a día de hoy lo hago  sobre tarima flotante dentro de las cuatro paredes de mi casa, pero no dejo de contar los días en los que podré hacerlo sobre la arena blanca y suave de mi playita gaditana.

Es una auténtica sensación de libertad lo de los pies descalzos, ahora entiendo a los niños, cuando se enfadan porque los mayores les decimos que se calcen los pies...

En verano como por las aceras de Madrid lo de ir descalza puede ser más complicado ,ya que el calor de las aceras sobre mis pies tiernos y blancos, les puede dañar, utilizo mis sandalias romanas que son realmente lo más parecido a ir descalza y me adentro por las calles rumbo a mi destino de cada día...

Es realmente un auténtico placer el caminar sintiendo como tus pies se hunden por los adoquines de hormigón y como se abren dejando tras de si las abrigadas botas de los días de invierno que no me dejaban notar con tanta claridad el movimiento de mis pies por las calles de mi gran ciudad.

jueves, 13 de junio de 2013

Llevarse bien

A veces me pregunto porque algunas personas no consiguen llevarse bien unas con otras.

Esta claro que todos no podemos llevarnos bien siempre, todos tenemos predilección o similitudes con algunas personas más que con otras pero eso no tiene que ser impedimento para llevarnos bien todos.

Yo siempre que estoy con alguien que no me cae bien, al menos procuro ser educada, escuchar lo que se me diga y hacer oídos sordos a lo que no me interese escuchar y así pasar el tiempo hasta que llegue la hora de la despedida y sinceramente no creo que sea tan difícil hacer esto con la gente que no nos caiga bien.

Pienso que sería mucho más sencillo para todos poder estar bien en momentos delicados o con personas que no nos hacen mucha gracia, habría menos malos rollos y menos discusiones de pareja, que al final es con quien te acuestas cada día y te levantas cada mañana...

Ojala la gente lo hiciese todo más sencillo, de verdad, me pregunto cual Mafalda: ¿ Porqué a la gente le gusta tanto complicarse la vida? ¿ tan difícil es?

miércoles, 12 de junio de 2013

Discutir

Hay que ver lo que le gusta discutir a la gente...parece que si no viven una discusión al día no consiguen su record.

Esta claro la frase popular de dos no discuten si uno no quiere, pero también esta claro que la gente peleona hace que aunque tu no quieras discutir te acaben sacando de tus casillas.

A mi no me gusta discutir, ni si quiera el presenciar como discuten el resto, el otro día por ejemplo estaba tan tranquila esperando mi autobús y de repente pasa un coche, con un matrimonio y su hija ya mayor de unos veinte años y de repente el padre frenó en seco justo en mi cara, se baja del coche y se pone a dar voces, despotricando de la mujer y andando por mitad de la carretera, dando la sensación de que pasaba de ellas y las iba a dejar tiradas en mitad de la nada...
Al rato la madre, que en un primer momento estaba inmóvil por la situación, salió del coche y se sentó en el asiento del conductor, el hombre ofuscado, se sentó detrás y prosiguieron su camino...

Escenas como estas me alteran mi calma y mi paz interior, en serio, no me gusta nada ver ese tipo de situaciones, hay gente que lo lleva mejor, pero yo el discutir así y sin motivo realmente aparente, me supera...odio discutir, prefiero salir de la situación y cuando mi interlocutor se calme volver a la zona base.

Intentemos todos decirnos las cosas sin gritos, sin echar cosas en cara que no vienen a cuento, porque sino, me veré obligada a subir de nuevo a mis nubes, donde puedo visionarlo todo desde otra perspectiva.