jueves, 8 de mayo de 2014

Conversación de besugos

Se aproximaba la fecha del aniversario y la idea por motivos varios se reducía a que por la situación la celebración consistiría en ir a comer a un restaurante.

Él siempre tan caballeroso, le pedía amablemente que ella, cual amada Dulcinea escogiese el sitio adecuado para llevar a buen puerto, tan interesante afrenta.

Ella decía y decía montones de sitios donde le apetecía comer, ya que se suponía, que era ella quien iba a ser la encargada de elegirlo, pero daba la desgraciada coincidencia que ninguna de las tabernas de la zona, era del gusto del caballero castellano.

Cual charla de besugos, él insistía a la joven damisela, que escogiese y siguiese con la búsqueda del lugar donde comer, porque ante todo, el joven quería mas que nada en el mundo, que complacer a la dama.

Ella ya aburrida de proponer salones y locales de diversa variedad, como en ocasiones anteriores, decidió parar esa absurda conversación y atenerse a las consecuencias...

Moraleja: "charlas de besugos una y no más, santo Tomás".

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