Hoy es uno de esos días en los que me apetece escribir más de lo normal, quizás porque es el refugio que me queda, cuando me veo sóla en casa, sin ningún tipo de compañía y me da por pensar que las cosas si no nos gustan hay que cambiarlas y nunca es tarde para partir de cero.
Siento la necesidad, desde que mi vida hace ya siete meses dio un giro inesperado por temas de salud que al no trabajar, y ver como el resto de los que me rodean tienen sus obligaciones y yo me quedo hueca en el ámbito laboral, que es como esa silla que se nos queda coja y no queremos tirar porque nos da pena, de sentirme llena de nuevo en ese terreno.
Es lo que tienen los cambios, te haces una idea de que las cosas van a ser de una manera y cuando ves que pasa el tiempo y las cosas no están saliendo como te imaginas, te das cuentas que debes cambiar el chip y empezar de nuevo.
Hay días que tengo más ilusión por ello, pero hay otros, como hoy, quizás de finales de verano, donde el sol deja de brillar como semanas anteriores y que como hoy le cuesta asomarse por el horizonte y darme sus buenos días, que me hacen sentirme más flojita anímicamente...como lo harán los de los países donde no cuentan con mas de seis horas de sol...
Tengo que buscarme un objetivo, un reto, algo que me estimule, que me apetezca hacer, sentirme útil.
Es el momento de buscar donde no haya mirado antes, ver realmente que me apetece hacer y ponerme manos a la obra, no puedo quedarme estancada viendo el paso de los días a mi alrededor, buscaré, buscaré y estoy seguro que pronto algo encontraré.
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