Recuerdo mi viaje a Praga con un cariño enorme, seguramente porque era una época llena de vitalidad, de compañeros de la universidad, de que todo era parte del juego de la vida, de que tras llegar al hotel y bajar a un bar tremendo a pedir hielos en francés me sentía terriblemente dichosa...
Ademas de los recuerdos que permaneceran siempre en mi memoria me traje de esa increible ciudad una pequeña marioneta, tipico suvenir de la ciudad, aunque la mia era muy peculiar, pues escogi para traerme conmigo, una arrugada y viejecita brujita que me llamo poderosamente la atencion...la bauticé con el nombre de brujita Kacherov, en homenaje a la estación de metro que cogiamos con frecuencia para disfrutar de la ciudad...
Esa marioneta al verla hoy, me hace pensar, las similitudes que tenemos las personas con estos seres inertes que cobran vida, cuando les mueven sus hilos...y quien no se ha sentido en mas de una ocasión cual marioneta, que se deja mover por las manos de otros y en ocasiones actuamos baja la tutela de esos hilos que algunos mueven en su propio provecho y nos quietren hacer ver que somos nosotros los que movemos los hilos de nuestra propia vida... De ahi vendrá la frase de que la vida es como un teatro y nosotros todos, meros petsonajes que en ocasiones sin querer nos movemos cual marionetas sin saber realmente cual es nuestro destino a seguir.
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