martes, 16 de abril de 2013

Bodas

Las bodas son ese mágnifico acontecimento en el que todos alguna vez hemos participado, ya sea como protagonistas de la misma o como invitados.

El ir de boda puede ser desde un acontecimiento que te llena de ilusión, siempre que se trate de una boda de alguién que realmente te importa, o ese acontecimiento que nos espera al menos una vez al año y del que sinceramente no esperas nada ni quizás  que te haga mucha gracia participar.

Hay bodas de todo tipo, desde las clásicas y de amigos de toda la vida, para las que te sientes especial porque han contado contigo para hacerte participe de ese hecho tan relevante en sus vidas, como las bodas de la familia, esos primos pequeños o mayores que han formado parte de tus vivencias de la niñez y oye te emociona ver que han crecido y han encontrado a alguien para compartir su vida.

Luego están las bodas que hay que ir por compromiso, si esas hay pocas pero también hay alguna que otra y bueno esas son un poco más rollo. Si, el hecho de que alguien se case es bonito, pero ir a la boda de un amigo de la universidad que hace mil años que no hablas con él y que además no tienes trato diario, la verdad, a mi esas bodas no me apetecen demasiado, vas porque hay que ir pero desde luego no lo vives igual que si fuese la boda de alguién a quien quieres de corazón.

Sea como fuese las bodas aún persisten en nuestra sociedad que a pesar de haberse modernizado quiere persistir con la tradición de que eso de una vez al año, no hace daño, vayamos de boda y dentro de lo frustrante que es ir a una boda de esas de postín de las que sabes que no pintas nada, que no eres realmente importante para ninguno de los contrayentes, intentemos pasarlo lo mejor posible.

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