viernes, 16 de enero de 2015

El beso

Al igual que con la música, como enamorada del arte simbolista, no puedo dejar de pasar la ocasión sin hablar del que sin duda es mi cuadro: el beso de Gustav Klimt.

Jamás olvidaré la sensación que tuve cuando por primera vez, me presenté delante de ese inmenso lienzo en el museo del Belvedere de Viena.

Había ido de viaje de fin de carrera a la increíble ciudad de  los artistas, y al igual que disfrute de un increíble café con un inmenso trozo de tarta Sarche, típica de la zona lo que fue verme delante del cuadro me dejó completamente llena por dentro.

No se me olvidará, permanecí mirando el cuadro en la sala con otras compañeras, pero aunque había más obras increíbles de las que disfrutar yo estaba petrificada mirando el cuadro, sus tonos dorados, amarillentos, la sensación de calidez, ternura y amor inconmensurable que me transmitía la escena, me dejo completamente hechizada.

Para muchos es un cuadro más, para mi es un lienzo que me ha acompañado durante todos estos años, primero en forma de postal, luego conseguí tenerlo en una lámina que enmarqué y aun hoy a pesar de las mudanzas vividas, me sigue acompañando en mi habitación.

Dejo aquí el nombre y la obra, que por derechos de autor, no puedo incluir la imagen del mismo, ojala sintáis algo mirando la escena, a mi me sigue dejando sin palabras.

Gustavo klimt obra, el beso.

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