A estas alturas de la vida, hay veces que hay que tomar decisiones, que no son muy agradables pero que cuando se intenta ayudar a una persona y esta sigue en sus treces, haciendo las cosas mal, y comportándose de una manera insana, llegamos a un punto que hay que decir adiós.
Yo siempre he sido consecuente con mis actos, tanto buenos como malos, pero jamás haría que los mios tuviesen que sacarme las castañas del fuego y mucho menos por haber actuado en asuntos turbios, drogas, alcohol, temas ilegales...buf, para mi eso es un mundo desconocido y del que no quiero saber nada.
Para mi pesar, es hora de desconectar, he de seguir con mi vida, con mi lucha diaria y sacando mis velas adelante...
Quizá sea una postura egoísta, pero no puedo sostener una situación, desde miles de kilómetros de distancia, de alguien que no ha sido nunca un buen ejemplo a seguir.
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